Monasterio de Yuste

 

Gran parte de la oferta turística de España está formada por  gran cantidad de monasterios y templos religiosos cristianos.

Muchas de estas verdaderas joyas arquitectónicas se las debemos al capricho de algunos reyes o, como en el caso del Monasterio del Yuste, al amor por los jardines y la naturaleza del Emperador Carlos V.

En su retirada a Yuste, el emperador,  decide tras su abdicación crear allí “una casa suficiente para poder vivir con la servidumbre y criados más indispensables en clase de persona particular.” Allí se propone un acercamiento con la naturaleza que favorezca la meditación y la oración.

El convento consta de la iglesia, ubicada en el centro y dos claustros: el gótico y el nuevo, realizado en el siglo XVI. El templo presenta una sola nave y cabecera poligonal. Se comunica con el claustro gótico, con dos plantas constituidas por arcos escarzanos sostenidos por gruesas columnas, cubriéndose las galerías con techumbres planas de madera. A través del claustro gótico se accede al plateresco, también con planta rectangular y dos pisos, el bajo con arcos de medio punto y el superior con arcos escarzanos, sostenidos por delicadas columnas.

 Por su importancia histórica y singular belleza, la Unión Europea,  le otorgó en abril del 2007 la distinción de Patrimonio Europeo.

 Horarios: De martes a viernes, de 10.30 a 13.30 h. y de 15.00 a 17.15 h. Sábados, domingos y festivos, de 10.30 a 17.15 h. Cerrado: lunes.
Accesos:
 A Cuacos de Yuste se accede por la carretera comarcal que comienza en la C-630, junto a Plasencia hacia Jarandilla de la Vera.
Tarifas: Adultos: 2,50 €. Mayores de 65 años: 1,50 € Gratuito para niños menores de 4 años. Gratuito miércoles mañana, hasta las 13,30.

 Vía: Turismo España,  Antehistoria

Escrito por Thiemi | 24 de Noviembre de 2008 con 1 comentario.
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Comentarios

  1. Monasterios, conventos y abadías, nuevos destinos turísticos - Destino España - 6 de Enero de 2009 | 0:34

    [...] un retiro tranquilo y silencioso para olvidarse del mundanal ruido, eligen conventos, abadías y monasterios como destino [...]

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